BENEFICIOS DEL SLOW FEEDING

Los caballos son animales de pastoreo, y por naturaleza están diseñados para comer pequeñas cantidades de pasto mientras vagan en busca del siguiente bocado, empleando en ello unas 13 o 16 horas al día.

Muchos caballos domésticos se ven sometidos a un sistema de alimentación adaptado a las necesidades humanas.

El suministro de comida en raciones concentradas y el confinamiento en espacios sumamente pequeños alteran los ritmos naturales del caballo y aumentan sus niveles de stress . Esto puede provocar numerosos problemas digestivos y de comportamiento.

La alimentación lenta o slow feeding combinada con acceso a espacios donde el caballo se pueda mover, ayuda a restaurar estos ritmos naturales y permitir a los caballos obtener importantes mejoras en su salud.

MEJORES DIGESTIONES

El tracto digestivo equino esta diseñado específicamente para digerir pequeñas cantidades de una amplia variedad de alimentos con alto contenido de fibra de forma casi continua.

Los caballos poseen un estómago bastante pequeño en relación a su tamaño (solo 8-15 litros de capacidad) que está idealmente diseñado para comidas pequeñas y regulares, ya que los alimentos pasan a través del estómago muy rápidamente.

El estómago del caballo, a diferencia del humano, produce ácido clorhídrico continuamente, ¡incluso cuando el caballo no está comiendo!

Los caballos producen saliva durante la masticación de los alimentos ricos en fibra. Un flujo de saliva constante actúa como neutralizante del ácido clorhídrico ayudando a mantener un correcto ph en el estómago. En condiciones naturales el caballo puede llegar a producir hasta 12 litros de saliva al día.

La restricción del forraje limita la producción de saliva y , mientras el caballo espera a que llegue el suministro de la siguiente ración, su estómago vacío continua segregando ácido clorhídrico. Esta acumulación de ácido clorhídrico en el estómago aumenta significativamente el riesgo de sufrir cólicos, irritaciones y úlceras.

CABALLOS MÁS RELAJADOS Y MÁS SANOS

La restricción de forraje llevan al caballo a una situación de estrés e irritabilidad y angustia que fomentan los vicios de cuadra; como tragar aire, el tiro del oso, masticación de madera, etc….

Además los problemas gastrointestinales provocados por la restricción de forraje le causan dolor y el caballo se desequilibra mental y emocionalmente cada vez que su sistema digestivo no funciona bien. Los síntomas a menudo, afectan negativamente los programas de entrenamiento, conducción y rendimiento.

Estos problemas responden favorablemente a simplemente proporcionarle al caballo un acceso constante al forraje.

Los caballos que tienen acceso continuo al forraje se relajan y se calman mentalmente.

SE REGULA EL PESO CORPORAL

El estrés asociado con las comidas divididas en raciones provoca un aumento de cortisol.

Si el cortisol esta elevado, la insulina aumenta, lo que conduce al almacenamiento de grasa. Esto puede causar o empeorar la obesidad.

Los caballos que tienen acceso continuo al forraje se calman y ,con el tiempo, generalmente se “auto regulan” , comiendo solo lo que necesitan. Como resultado, son más propensos a mantener una condición corporal saludable.

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